
El Real Jardín Botánico de Kew presentó el ‘Climate Changed Oak’ el 22 de junio de 2026, día de apertura de la Semana de Acción Climática de Londres. Se trata de un roble rojo muerto conservado dentro del paisaje vivo de Kew y pintado de rojo para mostrar a los visitantes cómo el cambio climático afecta a las colecciones vegetales y a la gestión de jardines.
Según Kew, el roble rojo fue uno de los 400 árboles de Kew Gardens que murieron tras la sequía y el calor extremo del verano de 2022. Aunque otros árboles muertos fueron talados, este se conservó como ejemplo de los efectos a largo plazo que los veranos más cálidos y secos pueden tener en el cuidado del arbolado y en las respuestas de riego.
El Landscape Succession Plan de Kew de 2024 indicó que hasta el 50% de los 11.000 árboles existentes en Kew podrían ser vulnerables al cambio climático para 2090. Por ello, la nueva presentación no es solo una instalación, sino también un mensaje de que los jardines botánicos y públicos deben incorporar el monitoreo de la salud del arbolado, la gestión de la humedad del suelo y las respuestas al estrés por sequía en sus planes operativos.
Kew afirmó que su equipo de colecciones arbóreas y arboricultura trabaja con la Autoridad del Gran Londres para evaluar 1,2 millones de árboles en toda la ciudad. Kew informó que el 62% mostró baja idoneidad y el 10% vulnerabilidad, y advirtió que el 72% del dosel urbano de Londres podría estar en riesgo para finales de siglo.
Junto a la instalación también se plantó un plantón de roble húngaro llamado ‘Tree of Hope’. Kew indicó que la especie fue seleccionada por sus expertos para demostrar tolerancia a un clima más cálido, lo que subraya que la selección futura de árboles en jardines públicos debe considerar conjuntamente las tasas de supervivencia, la provisión de sombra y el apoyo a la biodiversidad.
El caso muestra que la gestión de jardines adaptada al clima ya no es solo una proyección a largo plazo. Registrar la pérdida de árboles, evaluar especies vulnerables, plantar especies alternativas y establecer prioridades de riego se están convirtiendo en tareas prácticas para jardines urbanos y botánicos que afrontan calor y sequía repetidos.