El núcleo de esta noticia es la puesta en marcha de un nuevo jardín público en el Regent’s Park de Londres. Según The Royal Parks, el Jardín de la Reina Isabel II se creó para conmemorar a la difunta reina, fue inaugurado oficialmente por la Princesa Real el 21 de abril de 2026 y abrió al público el 27 de abril. Lo relevante en la gestión reciente de jardines a escala mundial es que no se trata solo de un jardín conmemorativo, sino de un caso en el que los criterios de mantenimiento se diseñaron en torno a la resiliencia climática y la biodiversidad.
La base del jardín es la reconversión de un antiguo vivero. Según la información oficial, el área producía arbustos y plantas para los ocho Royal Parks de Londres, pero quedó fuera de uso después de la apertura del vivero de Hyde Park en 2018. The Royal Parks transformó después este espacio inactivo en dos acres de zona verde pública en el centro de Londres, rediseñándolo como un jardín totalmente accesible y resiliente al clima.
La estructura de mantenimiento también está claramente definida. En agosto de 2025, The Royal Parks nombró a la horticultora Fiona Packe como jefa de jardinería del lugar, y ahora dirige un equipo de jardineros y voluntarios encargado del establecimiento y del cuidado diario tras la plantación. El comunicado oficial describió el cargo como responsable tanto de la implantación como del mantenimiento del jardín, lo que muestra que incluso un gran jardín conmemorativo depende primero de personal dedicado y de sistemas de gestión sobre el terreno.
La plantación y la composición espacial reflejan directamente los objetivos de gestión. The Royal Parks señala que el jardín incluye un estanque circular que favorece a la fauna, un jardín floral central y un paseo principal, además de una red de senderos informales, mientras que la selección vegetal se hizo para mantener interés hortícola durante todo el año y seguir siendo favorable para la vida silvestre. También se plantaron más de 40 árboles nuevos teniendo en cuenta la resiliencia climática, el aporte de alimento y la función de hábitat, combinando especies nativas británicas con árboles ejemplares de países de la Commonwealth. Esto muestra cómo la gestión reciente de jardines públicos está dejando de centrarse solo en la apariencia para incorporar el rendimiento del hábitat y la adaptación a largo plazo.